MURCIA EN LOS 80

Murcia en los 80 nació en marzo de 2008 con el objetivo de recuperar grabaciones imposibles de encontrar, imágenes e información en general de todos aquellos grupos que nos hicieron vibrar en la Comunidad de Murcia -hoy completamente olvidados-, así como su difusión y divulgación en medios. Entre las actividades paralelas se cuenta la realización de dos conciertos reuniendo algunas de estas bandas, la participación en varios programas de radio y la colaboración con otras webs de temática similar. En el horizonte, ciertos proyectos que iré desvelando.

29 julio 2008

Crónicas murcianas: el festival Mazarrock (1980-83)

Se me ha ocurrido escribir una serie de artículos, a los que en un alarde de originalidad llamaré 'Crónicas murcianas', e irán saliendo esporádicamente. Espero que gusten. El primero versará sobre aquel histórico y renombrado festival conocido como Mazarrock, el más importante de su época en España, santo y seña del heavy nacional, que tuvo lugar los primeros años 80 en el Puerto de Mazarrón y fue un revulsivo en el género. No va a ser una crónica musical -yo era una criatura y no asistí a ninguno; aunque si lo pienso no hacía falta, desde la ventana de mi habitación se escuchaba nítidamente el concierto-, pero sí una crónica "ambiental". Fue un hito en la Comunidad y en todo el país y merece estar en un lugar de honor en el blog.

Aunque nací en Murcia capital (en la clínica Belén), vivía en Granada por aquellos tiempos, pero a menudo íbamos al Puerto porque mi familia es de allí (y por tanto yo también). No quiero recordar la infame carretera N-340 Murcia-Granada, llena de baches, ni las penurias que pasábamos cuando pinchaba una rueda o se averiaba el motor en medio de la nada. Con señalar que la calzada no tenía ni la raya pintada en medio está todo dicho. El trayecto duraba 6 horas (hoy 2 horas y 15 minutos a una velocidad normal). Más tarde nos trasladamos a Cehegín y las visitas se hicieron más habituales.

Puerto de Mazarrón era una tranquila localidad -no había llegado el turismo de masas- que empezaba a ser conocida por sus playas, y ya lo era por sus famosos tomates. Habían surgido o estaban a punto de hacerlo las bandas que conformarían la edad de oro del heavy español (y aledaños) -Obús, Ñu, Leño, Barón Rojo, Panzer, Banzai...-, a lo que contribuyó decisivamente Mazarrock.

Con la invasión de las hordas peludas tronaba el Puerto. Yo vivía a un par de kilómetros del estadio Playasol, sede del concierto, y por la estructura arquitectónica del pueblo -casas y edificios bajos-, el sonido retumbaba desde El Alamillo hasta Bolnuevo, a una potencia dudo que permitida hoy. Sentía curiosidad por esos tipos extraños que venían no se sabe bien a qué, y en vez de jugar al fútbol en la playa como nosotros, hacían corrillos con sus enormes radiocasetes a toda hostia, sus muñequeras de pinchos, sus tachuelas, sus pantalones de cuero y botas en pleno verano, sus litronas y esos cigarros artesanales que olían raro. Estaban por todas partes y eran multitud. Solía ver también algún que otro periodista extranjero despistado que venía a cubrir el evento.

Para la segunda edición se comentaba que iba a venir Miguel Ríos, al que tan bien conocían nuestros padres, el baladista Mike Ríos de los 60, organizador en los 70 de los conciertos de rock y amor, que tuvo algún escarceo con el rock andaluz para luego endurecer su música en la gira Rock & Ríos -ese Mazarrock fue una de las etapas estrella de la gira-. Aquello fue sonado.

Verdaderamente causaba impresión y fue una revolución. Todo el que pintaba algo en ese mundillo tenía que tocar en el estadio Playasol para ser reconocido, si no no era nadie. Después leías las crónicas en los periódicos nacionales, ¡coño, si sale el Puerto en el periódico! Y no para resaltar algún detalle nuevo del Crimen de las Tres Copas, como hacía El Caso de vez en cuando (episodio en el que está inspirada una brillante película de Fernando Fernán-Gómez, 'El extraño viaje').

En el cartel del Mazarrock 3 se recrea el famoso barco fenicio cuyo esqueleto se encuentra hundido en las proximidades de La Isla a escasa profundidad. En el cuarto y último ya eran dos noches de festival.

Dejó una profunda huella entre los amantes de los sonidos más duros. Tanto es así que hubo varios intentos de levantar un festival estable en verano. Uno de ellos fue el Bahía del Rock en 2001, del cual hice una crónica que aprovecho para colar ahora:

Atónito me quedé al ver un cartel anunciando un concierto de Los Enemigos en Puerto de Mazarrón (Murcia), localidad costera que en los últimos años ha sido cruelmente castigada con las actuaciones de la Pantoja, Raúl, Azúcar Moreno y otra gentuza de la misma calaña. Dos días antes tocaron Los Enemigos y Los Marañones en La Torre de la Horadada (Alicante) con entrada libre, pero como aquí los únicos conciertos gratuitos son los de la orquesta de la Residencia de la 3ª edad, tuvimos que soltar 2.000 calas por cabeza. El bolo se inscribía en un llamado Festival Playas de Mazarrón / Bahía del Rock que parece nacer con vocación de continuidad, y aunque no llegará a hacer sombra a los míticos y multitudinarios festivales heavy Mazarrock de los primeros 80, puede deparar en el futuro alguna que otra alegría a la parroquia rockera de esta villa veraniega.

Con una audiencia aceptable, abrieron la noche los Hermanos Carrascalejo, en los que todo olía a aficionados, desde el atuendo -pantalón de pitillo y camiseta Ferry's sin mangas el cantante, bañador y chanclas el guitarrista- hasta la actitud -el cantante bajaba a la barra en mitad de una canción, dejando al guitarrista la responsabilidad de cantar (si se acordaba de la letra) o tararear (si se le olvidaba), y volvía al escenario 2 ó 3 temas después-. Este sufrimiento se prolongó más de una hora, por lo que pensando que después les tocaba a los para mí desconocidos O'Funkillo, decidimos salir del recinto a tomar una jarra de cerveza en un bar cercano; pero las previsiones fallaron, y los siguientes fueron Los Marañones, que estuvieron menos de media hora.

Total, que nos perdimos a Los Marañones y la primera canción de Los Enemigos. Éstos siguieron con La otra orilla y Los deberes. Excelente sonido y ejecución, y es que esta banda ya suena bien hasta con el piloto automático. Con un Josele Santiago más elegante de lo habitual (camisa negra y pantalón tipo Docker's), y Fino Oyonarte felizmente recuperado de la neumonía que le impidió tocar en la Gira Escocida, atacaron los números más emblemáticos como Complejo, Qué bien me lo paso, Desde el jergón, etc., siguiendo más o menos el orden del disco en directo. Josele tan parco en palabras como de costumbre, sin embargo Fino también estuvo comedido, y (aunque cumplió con el bajo, todo hay que decirlo) sólo articuló un "Gracias, Mazarrón" (sic: estábamos en el Puerto) y cantó No se lo cuentes. Con espléndidas interpretaciones de Me sobra carnaval, Brindis o Señora, el concierto transcurría por buen camino. No tocaron ¡Cómo es!, a pesar de que se encontraba presente Miguel Bañón y podría haber subido a cantarla, pero no estaba la noche para concesiones, y con un bis breve (Nadie me quiere), se despidieron tras una hora y 40 minutos aproximadamente, dejando un buen sabor de boca en cuanto a lo musical, y echando en falta algo más de contacto con el público. Al salir Josele le hice una foto con mi chica, Rosana, que estrenaba camiseta para la ocasión; y después otra foto con Manolo Benítez, tan simpático como siempre. Lástima que ninguna de las fotos saliera (¡mierda de cámaras de usar y tirar!). Josele cargaba con una bolsa de hielo y una botella de whisky, pese a que en las entrevistas decía que había dejado la bebida.

Cerraron la velada O'Funkillo, algo ilógico pensando en el nombre de una y otra banda, pero en fin, será por un fallo de organización debido a que era el debut de este festival, digo yo. El caso es que los chicos tenían marcha y más seguidores de los que cabría esperar, el público botó y se divirtió; parece que deben su nombre a que el cantante no para de decir "¡Vamos, quillo!" mientras baila como un poseso. Como conclusión, daré un aprobado a este "festival", esperando que en sucesivas entregas se corrijan los errores (como la ausencia de servicios en el recinto, descoordinación en el reparto de tiempo, etc.).

En 2006 el Mazarrock resucitó en todo su esplendor como Leyendas del Rock (no pudo recuperar su nombre por problemas de registro), rescatando a las veteranas bandas, provocando incluso reunificaciones de éstas, y añadiendo los nuevos valores, volviendo a ser el festival puntero que fue. La primera edición tuvo lugar en una explanada cercana al estadio Playasol que antes fue minizoo, y en la segunda se eligió la playa de Bolnuevo, que este año vuelve a ser el emplazamiento del Leyendas.

Sirvan estas líneas como reconocimiento a los organizadores pioneros, que pusieron al Puerto de Mazarrón en el mapa histórico del rock nacional con letras de oro.

Tres años después del último Mazarrock, me presentaron a espaldas de la torre de la Cope (frente a la bodega que había allí) a los componentes de Barricada, que pasaron varios veranos en casa de la prima de uno de ellos, y tocaron en la discoteca La Pirámide.

Quiero terminar con un recuerdo a los dueños de los bares, que se encargaron de llevar actuaciones en esos veranos locos: la discoteca Balandro (traía el pop más comercial, como Duncan Dhu), Los Campeones (Ñu), el chiringuito de Playa Negra, La Piedra (en sus diferentes ubicaciones), Blue Moon, Harry's, la Comunidad Autónoma (Azul y Negro y Radio Futura), la asociación vecinal de Isla Plana, La Escalera, el Club de Tenis de Playa Grande, etc., etc... y a los que llevaron a Modestia Aparte, porque cuando actuaban no había atascos y se podía pedir las copas sin esperar (aunque tampoco había nenas con las que ligar). Por último, a la emisora independiente Radio Limón por cinco años de buena música.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

estuve en los conciertos de 80-81 y 82.inolvidables.

IES Floridablanca dijo...

¿Hubo Mazarrock en el 79 o el primero fue en el 80?
Una pasada...tendría yo 14 o 15 años y fue la primera gran mentira a mis padres: "nos vamos a pasar la noche a casa de un amigo en el Puerto de Mazarrón..." Recuerdo del cartel: Topo (recién separados de Asfalto), Ñú, Miguel Ríos, Orquesta Mondragón (creo que aún sin el primer disco)...La versión del Sweet Jane de Lou Reed con Gurruchaga vestido de novia en una silla de ruedas empujado por Popotxo me pareció apoteósica... En fin, quizás me traicione la memoria, pero vivir aquél concierto fue de lo mejor de mi adolescencia...

IES Floridablanca dijo...
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