
Marce y Diego, Diego y Marce, un tándem imbatible. O lo que es lo mismo, un pedazo del rock de Puerto Lumbreras. Si el año pasado renacieron Los Biscuters por partida doble (en Lorca y Murcia), ahora le ha tocado el turno a su formación posterior -ya iniciados los años noventa-, Fugitivos, que endurecían notablemente el sonido respecto a Los Biscuters sin perder el gusto por las melodías. Dos grupos en sendas finales del Murcia Joven (1989 y 1992) avalan su buen hacer.
Sin embargo, por entonces no eran unos recién llegados. Marcelo García empezó a tocar con Princesa de Éboli, grupo de tintes oscuros donde coincidió con Andrés López y Miguel Gabarrón, futuros Biscuters procedentes de Código Subterráneo (siniestros) y anteriormente de Thor (rock duro). Princesa de Éboli pasó a ser Tercer Acto, orientados al pop. Mientras, Diego Cotes guitarreaba en Los Herejes, y su encuentro con Tercer Acto origina Zona Roja, antesala de Los Biscuters. De hecho, el momento de inscribirse al Murcia Joven 89 constituye el nacimiento de Los Biscuters.
El segundo puesto del certamen, un disco, una destacable cantidad de actuaciones y la ambición de acentuar el rock'n'roll ya presente en Los Biscuters desembocan -cambio de base rítmica mediante- en el proyecto ahora renovado, Fugitivos, prolongado unos años, hasta que Diego y Marce toman caminos divergentes.
En Lorca les tocó abrir, aún con escaso público, lo que no impidió que desgranaran, con potencia y actitud, buena parte de su producción, incluyendo Buscando en lo que creer (dedicada al autor de este blog) y Gritó la noche, sus temas más representativos, publicados en las cintas de Onda Regional de Murcia. Pero esto no acaba aquí, cuento con el compromiso del grupo para participar en un tercer festival Murcia en los 80, hipotético todavía.
El segundo puesto del certamen, un disco, una destacable cantidad de actuaciones y la ambición de acentuar el rock'n'roll ya presente en Los Biscuters desembocan -cambio de base rítmica mediante- en el proyecto ahora renovado, Fugitivos, prolongado unos años, hasta que Diego y Marce toman caminos divergentes.
En Lorca les tocó abrir, aún con escaso público, lo que no impidió que desgranaran, con potencia y actitud, buena parte de su producción, incluyendo Buscando en lo que creer (dedicada al autor de este blog) y Gritó la noche, sus temas más representativos, publicados en las cintas de Onda Regional de Murcia. Pero esto no acaba aquí, cuento con el compromiso del grupo para participar en un tercer festival Murcia en los 80, hipotético todavía.
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